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LA DETENCIÓN DE UN REALISTA (1820)

En julio de 1820 fue apresado por orden del alcalde constitucional de Jaén “un sugeto sospechosísimo” tanto por las personas con las que pretendía contactar, supongo que partidarias declaradas del absolutismo, como por su extraña actitud y las contradicciones en las que incurrió al ser interrogado. Entre otras cosas denunció ser víctima de un robo que, según los liberales no ocurrió pues se le intervino “un brillante equipage, y en él vestidos de golilla y dinero”. La golilla era prenda o distintivo de ministro togado o de curial. Cuando el alcalde, don Mateo Candalija, examinaba unos papeles del presunto realista, éste se abalanzó para arrebatárselos y destruirlos. No tuvo éxito en la empresa de destruirlos. No hubo manera de obtener información del detenido.
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DESDE LA CAROLINA (1820)

Las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena quedaron muy maltrechas tras la Guerra de la Independencia. El reinado de Fernando VII tampoco fue un período de paz y concierto capaz de propiciar un proceso de reconstrucción. A pesar de todo, en un artículo enviado desde La Carolina*, en noviembre de 1820, se refieren algunos progresos experimentados en esas Nuevas Poblaciones. Se menciona la expansión, todavía incipiente, del olivar. Era, según el autor, un cultivo muy adecuado para esas tierras, de tal manera que las estacas plantadas producían fruto a los tres años. La aceituna, afirma el escrito con cierto aire triunfalista, produce el doble de aceite “y de mejor calidad que la de casi todos los pueblos de esta provincia”. Imagino que esta afirmación provocó, entre los lectores giennenses, polémicas muy encendidas. Si el olivar presentaba unas excelentes perspectivas, no le iba a la zaga la cabaña de ganado caprino. El autor afirma, sin reservas, que “es sin disputa el mejor del mundo pue…

TRABAJO INFANTIL (1620)

La niñez era un período corto e incierto. Para muchos esta etapa se veía interrumpida, con pocas semanas o años, por la muerte. Otros, los que conseguían sobrevivir, pronto se incorporaban al mundo de los adultos a través del trabajo. Por supuesto, no había normas legales ni restricciones al respecto. Serán precisamente los estados liberales -aunque muchos manuales de Historia no lo reflejen- los que legislarán para limitar o al menos regular el trabajo infantil. Otra cuestión es la timidez, insuficiencia o no aplicación de tales normativas. Presento dos casos de niños que trabajan en el Jaén del siglo XVII, mucho antes de la malfamada Revolución Industrial. El primero es de 1620, se relaciona con las tareas de extinción de una plaga de langosta que asoló muchos lugares de España. El Cabildo municipal movilizó a los vecinos para acabar con las nubes de insectos que devoraban los cultivos. Las cuadrillas de trabajadores estaban formadas por todos los vecinos no exentos mayores de siete…

LA PACÍFICA VIDA PROVINCIANA (1892)

Octubre de 1892 fue un mes peligroso en Jaen. En el libro de enterramientos -respetamos las denominación tradicional aunque ya nadie se enterraba en el templo- de la Parroquia de San Bartolomé, consta que Marcelo Moya, de 39 años, "fue hallado degollado extramuros de esta ciudad" en la tarde del 19 de octubre. Mala feria de san Lucas la de ese año. Unos días después, en la madrugada del 30, tres ladrones fueron sorprendidos cuando intentaban asaltar las dependencias de la Tabacalera y Efectos Timbrados. Era un plan destinado al fracaso ya que los malhechores pretendían acceder a tales oficinas -para vaciar el dinero procedente de tabacos, pólizas, sellos y demás- arrancando un sillar, tarea por fuerza ruidosa y lenta. Más todavía en el silencio de una ciudad provinciana del XIX. La proximidad del Gobierno Civil, ubicado en la actual Diputación Provincial, permitió que la Policía acudiese en el acto y detuviese a dos de los tres ladrones. El otro consiguió huir.  Hubo, además…

EL CONDE DE LAS ALMENAS Y LOS MODERADOS HISTÓRICOS (1880)

El moderantismo -partido "profundamente religioso, altamente monárquico y discretamente liberal, segú Claudio Moyano-  vivió su etapa final con el inicio de la Restauración. Se produjo entonces una división entre los llamados moderados "resellados"  y los "puros". Los primeros eran aquellos moderados que ingresaron en las filas canovistas y reconocieron la Constitución de 1876. Los segundos, aunque acataban la legalidad vigente, aspiraban a la imposible vuelta de Isabel II y de la Constitución de 1845. Eran los mas duros y reaccionarios. Los presidió, hasta 1878, el conde de Cheste y fueron personajes muy relevantes en dicho partido, entre otros, Valmaseda, el conde de Xiquena, Claudio Moyano y el conde de Puñoenrostro. En 1880 hubo una operación política destinada a integrar en el Partido Conservador a lo que quedaba del moderantismo más irreductible. Era conveniente mantenerlos bajo la autoridad de Cánovas a que reforzasen las filas del carlismo, de los neoc…

DON ANTONIO DE ARTALECU (1639)

Don Antonio de Artalecu fue un abogado del Concejo de Jaén. Nació hacia 1600 y vivió hasta bien entrado el reinado de Carlos II. Casó con doña María Salido de Raya, viuda de Cristobal de Baena Salto, en la iglesia de San Ildefonso, el 5 de diciembre de 1632. Doña María era hija del jurado Diego Salido de Raya -al que mataron en 1646 y enterraron también San Ildefonso- y hermana del veinticuatro don Francisco Salido de Raya. Los Salido pertenecían a una familia hidalga de Jaén dedicada a sus haciendas y al ejercicio de oficios públicos. Tuvo don Antonio dos hijas, una fue doña Ana Margarita, casada con don Marcos de Ávila Cabrera y González de Peralta, nacido en Porcuna, y otra llamada doña Inés que casó con don José Antonio Benavides y Fernández de Arias *. Don Antonio de Artalecu fue recibido como hidalgo por el Cabildo municipal de Jaén. Tal condición implicaba ciertas obligaciones y, en 1639, fue convocado para servir al Rey con armas y caballo o como su más que menguada hacienda l…

COFRADÍA DE ÁNIMAS DE SAN MIGUEL (1822)

La parroquia de San Miguel, de Jaén, albergaba una cofradía dedicada a las Ánimas del Purgatorio. Contaba con un patrimonio modesto. Sus bienes registrados en 1822, con el fin de desamortizarlos, eran los siguientes: una casa en la calle del Vicio, tasada en 4.744 reales y con una renta anual de 190 reales; otra en la calle de Los Romeros, valorada en 742 reales, cuya renta anual se estimaba en 30 reales. Otra vivienda más en la calle Tinajeros, cuyo valor era de 2.708 reales, con una renta de 123 reales por año. Sobre una tercera parte de este inmueble había un censo de 366 reales y 22 maravedíes, que rentaba once reales al año. Respecto a propiedades rústicas, sólo se menciona una haza situada en El Hacho, de tercera categoría y con una superficie de cuatro celemines y un cuartillo. Estaba valorada en 1.900 reales y originaba 57 reales de renta anual.*
_________________ *Los datos en Crédito Público, 16-9-1822.